Buenos instructores y malos instructores de Pilates ...
En general no son malas las técnicas,
son malos los Instructores...
Los Instructores del Método Pilates debemos estar muy unidos por un solo ideal, que es el de valorizar y resguardar nuestra profesión. La única forma de poder hacerlo, es a partir del conocimiento, mediante el cual podremos tener mayor criterio y capacidad de discernimiento, en el momento de trabajar con grupos heterogeneos de alumnos, que poseen diferentes capacidades físicas.
No existe foto alguna en toda la web en la que encuentres a Joseph H. Pilates dando clases "grupales" de reformer o trapecio, en alguna franquicia de moda. Siempre lo vas a encontrar trabajando "uno a uno", lo que nosotros llamamamos trabajando con el alumno, mejorando su sistema propioceptivo, a partir de alinearlo y corregirlo constantemente.
En pocas palabras, adaptando la técnica al alumno y no a la inversa.
Lamentablemente el 90% de las formaciones que existen en nuestro país, estan enfocadas a adaptar al alumno a la técnica.
Apuntan a brindarle al futuro instructor cientos de protocolos de ejercicios y rutinas pre-diseñadas, para que imparta
clases grupales, en las que todos los alumnos de la clase hacen losmismos ejercicios al mismo tiempo... de capacidad de discernimiento, ni hablar... de análisis biomecánico, cero... de adaptar la técnica a cada alumno, menos... solo aprender de memoria y repetir como hace el monito...
Muchos capacitadores cuando se cansaron de repetir los mismos protocolos de siempre en sus cursos, pusieron su ingenio a trabajar y diseñaron algunas novedades, fusionaron Pilates con algo mas, para hacerlo todo mas divertido!...
Como por ejemplo: cursos de Pilates con acrobacia, Pilates para vivenciar la sensación de volar, Pilates con tango, Pilates en el agua, Pilates con Yoga, Pilates con pole dance... en cualquier momento están por llegar... salsalates, hip-hoplates y cualquier ocurrencia de moda, que busque sacarle dinero a los instructores mas inexpertos, que recien dan sus primeros pasos profesionales.
Hay que dejar de jugar a hacer pilates, creando programitas divertidos y tomar al Método como lo que es, una valiosa herramienta para mejorar y reeducar la salud postural de los alumnos y no para empeorarla.
La mayoría de las veces estos "programitas divertidos", nada tiene que ver con el respeto por los conceptos primarios del Método y terminan siendo nocivos para la salud postural de los alumnos.
La repetición indiscriminada de protocolos de ejercicios, sin valoración previa y sin criterio, ha generado en los últimos años, gran cantidad de lesionados (el que no lo crea, que le pregunte a cualquier Kinesiólogo de cualquier obra social, ¿que opina del Método Pilates?).
Es muy común escuchar: yo no voy mas a Pilates, porque me duele la cintura con los ejercicios con la tabla de salto, ó yo deje de hacer Pilates, porque me contracturaba mucho el cuello y el Instructor no sabia darme otros ejercicios...
Es hora de desterrar las clases grupales de Pilates con equipos, es hora de que cada Instructor realice una evalucación postural previa, planifique la clase con criterio de individualidad y asista al alumno durante la hora de entrenamiento.
Es importante que los inversores, entiendan que con la salud de las personas no se debe jugar, un buen instructor debe trabajar con un máximo de 4 reformers por clase, asi podrá individualizar el trabajo para cada alumno.
Un buen Instructor nunca se esconde detrás de una franquicia ó un sistema de trabajo prediseñado por otro, no le gusta que lo subestimen, posee el conocimiento y la experiencia, para diseñar sus propias clases y persigue un solo ideal, que es el de la práctica responsable del Método Pilates.
Cuando elijas un lugar para capacitarte, tené en cuenta lo siguiente:
- partir del "concepto”, a la ejercitación.
- respetar las leyes de la anatomía y la biomecánica.
- trabajar desde la fundamentación tecnico-científica, previniendo todo tipo de lesión.
- no repetir ejercicios indiscriminadamente, sin ningún tipo de criterio, lógica ó fundamento.
- adaptar la técnica a el alumno y no el alumno a la técnica.
- hacerte siempre la misma pregunta: ¿para que voy a dar o hacer esto?.
- seguirte preguntando: ¿es funcional este entrenamiento para mi alumno?.
- diseñar entrenamientos que se adapten a las verdaderas necesidades y posibilidades de cada uno de tus alumnos. Lo mas personalizado posible, segun cada tipo de clase y contexto.

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